Treinta años después y los discursos de la derecha son casi los mismos.
Treinta años después y la intolerancia continúa presente en la sociedad.
A medio camino entre el cine social y el cine de denuncia, Gus Van Sant nos sorprende con “Mi nombre es Harvey Milk”. El largometraje recoge los ocho últimos años de vida de este gran personaje, años de total entrega por la lucha de los derechos civiles de las minorías. Homosexual, político y luchador, siempre defendía al pueblo. Además, fue mentor de jóvenes activistas gay callejeros. Su vida cambió la historia y su coraje cambió muchas vidas. "La carrera política de Harvey Bernard Milk, concejal del Ayuntamiento de San Francisco entre el 8 de enero y el 27 de noviembre de 1978 (la fecha de su asesinato), fue tan breve como inabarcables resultan los ecos de su legado en la historia del activismo gay: primer político americano abiertamente homosexual."

Lo mejor de la película es Sean Penn, sin caer en cursilerías ni provocaciones, realiza un trabajo impecable, sublime en ocasiones, acompañado de Josh Brolin, James Franco, Emile Hirsch, Diego Luna, Alison Pill, Victor Garber, Denis O´Hare, Joseph Cross, Stephen Spinella, Brandon Boyce.
Harvey Bernard Milk como tanta gente, tiene que servir de referente para muchas generaciones, para continuar en la lucha contra la intolerancia, para entender que treinta años después algunas cosas continúan igual…pero podemos cambiarlas.
(EN ESPAÑA EL 11 DE ENERO DE 1979 SE PUBLICÓ EN EL BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO, QUE LA HOMOSEXUALIDAD QUEDABA EXCLUIDA DE LA LEY DE PELIGROSIDAD SOCIAL)
Javier.